La evaluación de la gestión y su mejora en las administraciones públicas, y por tanto de ayuntamientos y municipalidades, es una preocupación permanente. La necesidad de prestar servicios públicos de calidad y de desarrollar políticas públicas, de forma eficiente es perentoria en un contexto donde los recursos suelen ser escasos.

Son muy diversos los enfoques para llevar a cabo esas mejoras. Así, es habitual preguntarnos, preguntar o que nos pregunten: ¿qué hay que mejorar?, ¿dónde centrar nuestros esfuerzos, nuestros recursos?

Las respuestas pueden ser muy variadas, ya que las áreas de gestión de una municipalidad, de un ayuntamiento, también lo son. Así puede responderse que hay que:

  • Medir resultados.
  • Dirigir por objetivos.
  • Rediseñar la estructura organizativa.
  • Gestionar por procesos.
  • Establecer indicadores.
  • Elaborar y desarrollar planes estratégicos.
  • Fortalecer el liderazgo.
  • Ser más transparentes y rendir cuentas.
  • Gestionar la participación.
  • Optimizar los recursos materiales, económicos, tecnológicos…
  • Incrementar la satisfacción de la ciudadanía con los servicios públicos.
  • Mejorar la capacidad de respuesta…

La lista puede hacerse muy extensa.

Pero quizá haya una respuesta guiada por el sentido común. Por la más pura lógica. Una respuesta que en sí es una pregunta:

Evaluación de la Gestión: Una actividad indispensable

Porque es indiscutible que, en el ciclo de la gestión, el control y la evaluación constituyen una fase definitiva, insoslayable, sin la cual el propio ciclo administrativo pierde sentido.

Será el control y la evaluación las que nos dirán qué estamos haciendo bien, qué estamos haciendo especialmente bien; qué hacemos mal, qué no estamos haciendo y qué sí deberíamos hacer. En definitiva, qué resultados estamos obteniendo y qué resultados deseamos obtener.

La evaluación de la gestión es, por tanto, una actividad primordial. Algo tan natural como el que un grupo de personas cualificadas de la organización se haga esas preguntas de forma periódica y estructurada. De manera que, con las respuestas que obtengan, puedan abordar la planificación de la gestión, aspecto éste también primordial e insoslayable del ciclo administrativo.

Modelos de Excelencia

Esta actividad de evaluación sistemática es facilitada por los modelos de excelencia. Un modelo de excelencia es un marco de referencia frente al cual una organización se compara mediante un proceso denominado autoevaluación, para determinar así sus puntos fuertes y áreas de mejora.

Es a partir de ahí que se podrá identificar, formular y desplegar los proyectos de mejoramiento que le hagan avanzar de forma sostenida hacia una gestión excelente.

Son muy numerosos los modelos de excelencia existentes en la actualidad. Prácticamente cada país tiene su propio modelo. A su vez, hay grandes referenciales, como el Modelo EFQM de Excelencia, el Malcolm Baldrige de EE. UU. o el Modelo Iberoamericano de Excelencia, y por supuesto el premio Deming, que equivale al modelo de calidad japonés.

Todos son modelos construidos para ser aplicados en el sector privado, si bien son utilizados en el ámbito de las administraciones públicas.

Modelos de Autoevaluación en las Administraciones Públicas

Son menos los modelos dirigidos específicamente a ellas, y que tienen en cuenta por tanto las características diferenciales de las organizaciones públicas con relación a las privadas. Entre estos podemos citar el Marco Común de Evaluación y el Modelo EVAM de evaluación, aprendizaje y mejora.

Estos últimos tienen como objetivo genérico a las administraciones públicas. Sin embargo, hay que reconocer las particularidades de las administraciones locales, de municipalidades y ayuntamientos. Así, hay que tener en cuenta su papel en la provisión de servicios públicos y el rol que deben desempeñar en el desarrollo de sus territorios, que les convierte en agentes clave de ese desarrollo y de la mejora del bienestar y de la calidad de vida de ciudadanas y ciudadanos.

Así que, de la gran cantidad de modelos existentes, sólo dos tienen como objetivo único a ayuntamientos y municipalidades. Estos son el Modelo de Gestión de Calidad de los Servicios Municipales, diseñado por Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo, de Chile; y el Modelo de Buen Gobierno y Calidad Democrática.

Evaluación de la gestión. Modelo de Buen Gobierno
Estructura del Modelo de Buen Gobierno y Calidad Democrática

Este último, impulsado por la Unión Iberoamericana de Municipalistas, tiene en cuenta las características propias de los ayuntamientos y municipalidades y que, además, integra los conceptos de buen gobierno y calidad democrática, bajo la premisa de que los gobiernos locales han de asumir un rol de liderazgo en el desarrollo de su territorio. No circunscrito al ámbito económico, sino extendido a lo que denominamos Desarrollo Humano, concepto más amplio que, a nuestro juicio, incluye el factor de la calidad democrática.

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